ÉL
Te sueño tanto que se desdibujó tu rostro,
y ahora eres música en la tiniebla de mis ojos.
Te hablo tanto, que no tengo palabras,
y ahora sólo te añoro.
Te persigo por las calles,
vagabundo del silencio,
estrella de las farolas,
héroe de tu mundo.
ELLA
No has querido mirar mis ojos, pienso,
y en ellos te consumes como el rastrojo,
hojas secas de las que hiciste
un pasado a tu antojo.
Tu hoy en nosotros,
tu fuego el aliento,
tu furia en los dedos.
Dime… ¿cuántas veces has necesitado
marchar sin decir adiós?
Dime cuántas veces has soñado
descansar en este amor
Sin ti las madrugadas.
¿En qué parte de ti estoy tan viva
que me matas en tu huída?.
Tanto tiempo, tanto suelo,
tantos ojos, tanta espera…
Y tú que no ves
que me cobijo en tu tiniebla
y no soy tu carcelera
¿Es que no escuchas?
¿dónde fueron mis palabras?
¿dónde todas las madrugadas?
¿Cómo no has visto?
Soy celadora de tus miedos
y verdugo de mi consuelo.
La que guarda tus silencios,
los secretos de tu alma.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario